Me encanta la canción Cristo te amamos de Bethel music. Aunque no es una canción nueva, últimamente la he estado escuchando mucho. Principalmente me gusta la letra del coro, que dice:
Jesús, te amamos
Oh, cómo te amamos
Tú eres el que adoramos nuestros corazones
El otro día mientras la escuchaba, recordaba una conversación que tuve hace tiempo con un amigo. En esa conversación él me hizo una pregunta que me sorprendió.
Él me preguntó:
¿Alguna vez le has preguntado a Dios cómo Él se siente amado?
Es una gran pregunta, ¿cierto?
Porque Dios es amor.
El amor es un atributo esencial de Dios. Básicamente, el amor nace de Él.
Dios, que es eterno e infinito, ha amado y amará por toda la eternidad de forma perfecta. Es parte de su naturaleza divina.
La Biblia misma lo dice. En 1 Juan, el apóstol escribió:
“… pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” (1 Juan 4:8 NTV)
En otras palabras: solo aquellos que hemos conocido a Dios somos capaces de amar. Porque amamos única y exclusivamente como consecuencia de su amor por nosotros.
De hecho, Juan también escribió eso, algunos versículos después:
“Nosotros amamos porque él nos amó primero.” (1 Juan 4:19 NVI)
La única razón por la que somos capaces de amar es porque cuando Dios creó a la humanidad nos dio esa capacidad, por su gracia nos otorgó el atributo de amar. Pero con una condición: solo somos capaces de amar como Él quienes lo hemos conocido.
Dios nos ama. Su Palabra es clara al respecto; lo dice en muchos lugares diferentes de las Escrituras. Por ejemplo, en el libro de Romanos, el apóstol Pablo escribió una de las expresiones más hermosas sobre el amor de Dios:
“¿Acaso hay algo que pueda separarnos del amor de Cristo? ¿Será que él ya no nos ama si tenemos problemas o aflicciones, si somos perseguidos o pasamos hambre o estamos en la miseria o en peligro o bajo amenaza de muerte?... Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó. Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.” (Romanos 8:35-39 NTV)
Dios nos ama y nos lo demuestra de muchas formas.
A veces simplemente no estamos poniendo suficiente atención como para notarlo.
Dios nos ama al cuidarnos, al proveer para nuestras necesidades, al escuchar nuestras oraciones, al permanecer con nosotros. Dios nos ama al corregirnos cuando nos equivocamos, al disciplinarnos y no abandonarnos incluso en medio de nuestro pecado. Nos ama al perdonarnos, al transformarnos, al guiarnos y recordarnos constantemente qué tan valiosos somos para Él. Pero, sobre todo, Dios nos ama al haber entregado a Jesús para que nosotros podamos ser sus hijos.
Dios nos ama y nos lo demuestra de innumerables maneras.
Sabiendo esto y también sabiendo que por gracia de Dios podemos amar, la pregunta ahora es:
¿Cómo le demostramos amor nosotros a Él?
Hay muchas formas de mostrar amor.
De hecho, en el año 1992, el Dr. Gary Chapman publicó su famoso libro: Los Cinco Lenguajes del Amor.
En este libro se exploran las formas en que las personas dan y reciben amor. En él se sugiere que todo el mundo recibe y da amor por lo menos de una de las siguientes cinco maneras: palabras de afirmación, actos de servicio, regalos, tiempo de calidad y contacto físico.
Entonces, si nuestra capacidad de amar proviene de Dios y si según la psicología esas son las cinco formas principales en las que demostramos amor, ¿eso no significaría que Dios mismo nos muestra su amor y también recibe nuestro amor en esos mismos cinco lenguajes?
Quizás Chapman no descubrió nada nuevo. Quizás simplemente observó en los seres humanos algo que ya estaba ahí desde la creación: que somos reflejos imperfectos de cómo Dios mismo ama. Si fuimos creados a su imagen, tiene sentido que incluso nuestras formas de expresar amor apunten hacia Él.
Y, de hecho, lo podemos ver claramente en la vida de Jesús. Si te detienes a pensarlo, Dios afirmó a Jesús con sus palabras cuando este fue bautizado (Mateo 3:17). También, Jesús solía pasar tiempo de calidad con sus discípulos y amigos. En las bodas de Caná proveyó el vino simplemente como un regalo (Juan 2:1-11). En el día en que fue entregado, Jesús lavó los pies de sus discípulos, mostrando una actitud de servicio (Juan 13:4-5). Y, por último, cuando los leprosos se le acercaban para que los sanara, Jesús les mostraba amor al tener contacto físico con ellos (Mateo 8:1-3).
Dios usa los cinco lenguajes del amor para mostrarnos su amor.
Y está bien, seguramente Dios tenga muchas otras formas de mostrarnos amor que, debido a nuestra naturaleza humana, se nos hacen difíciles de comprender. Pero creo que deberíamos dejar de querer complicar tanto a Dios. Hay cosas que nunca entenderemos, pero deberíamos disfrutar las que Él sí decide revelarnos.
Dios nos ama en lenguajes que Él sabe que podemos entender.
Bajo esta misma lógica, ya que nuestro amor es reflejo del suyo, nosotros también podemos comunicarle a Dios nuestro amor por Él a través de esos mismos lenguajes.
Cuando oramos y le adoramos usamos palabras de afirmación; cuando pasamos tiempo a solas con Él en intimidad y comunión, eso es tiempo de calidad; cuando servimos a nuestro prójimo, esos son actos de servicio. Cuando damos ofrendas a diferentes causas o hacemos sacrificios, le estamos dando un regalo a Dios. Y cuando nos rendimos y nos postramos ante Él, quizá no podemos literalmente tocarlo, pero podemos usar nuestro cuerpo para adorarle y conectarnos con su presencia.
Ahora, según la teoría de Chapman, la forma en que recibimos el amor suele ser la forma en que lo expresamos de forma más natural, pero si la persona amada no recibe el amor de la misma forma que nosotros, puede sentirse poco amada.
Y con esto regreso a la pregunta que me hizo mi amigo…
¿Cómo se siente amado Dios?
Quizás sea demasiado atrevido pensar que podemos responder esa pregunta, pero pensar que Dios se siente amado solo porque cantamos canciones que dicen que lo amamos es un error. Dios merece más que eso. Dios quiere que seamos realmente intencionales en demostrarle amor de la forma en la que lo expresamos mejor.
Afortunadamente, Dios habla los cinco lenguajes del amor, pero quizá Él también tiene su favorito.
Entonces, ¿cuál sería el lenguaje de amor favorito de Dios?
La Palabra de Dios lo revela y curiosamente no es ninguno de esos cinco.
En Juan 14:15 Jesús dijo:
“Si me aman, obedezcan mis mandamientos.” (Juan 14:15 NTV)
Podemos demostrar nuestro amor por Dios de muchas formas, igual que Él lo hace con nosotros, pero el lenguaje del amor favorito de Dios es la obediencia.
Zach Neese, en su libro Cómo Adorar a un Rey, comparte sobre este tema y escribió lo siguiente:
“Todo lo demás, si no se hace sobre el fundamento de la obediencia, es banal y vacío. Dios no puede ser engañado. Él sabe quiénes realmente lo aman. Sus verdaderos hijos demuestran su amor por Él al amar y seguir sus caminos.” — Zach Neese
Eso es lo que hace que la obediencia que nace del amor tenga tanto valor delante de Dios. Porque cuando amas a alguien, consciente o inconscientemente, imitas sus rasgos de conducta. Cuando amamos a Dios la mejor forma en que podemos demostrárselo es obedeciendo su Palabra.
Una de las formas más sinceras de decirle “te amo” a Dios es decidir seguir sus caminos incluso cuando hacerlo no sea fácil.
Así que la próxima vez que cantes que amas a Dios, vale la pena preguntarse si tu vida lo está diciendo también.
“Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.”
(Mateo 24:12-13 NIV)
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Referencias
https://www.letras.com/bethel-church/jesus-we-love-you/traduccion.html
El Conocimiento del Dios Santo, por A.W. Tozer
https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/atributos-comunicables/
https://www.gotquestions.org/Espanol/cinco-lenguajes-del-amor.html
Cómo Adorar a un Rey, por Zach Neese




¡Gracias! En lo ajetreada que es la vida perdemos de perspectiva todo lo que has escrito. Dios ha hablando a mi vida.
Un abrazo