En la oscuridad,
en la noche
ella está allí,
es la soledad.
En la incertidumbre y la tristeza,
ella se hace presente.
Y, sorpresa,
incluso sigue ahí
cuando estamos rodeados de gente.
En el viaje en autobús,
en el trabajo o en la calle,
en la universidad o en la iglesia…
allí está la soledad.
Puedes acostumbrarte a ella,
puedes ignorarla,
cubrirla con ruido
y ocupaciones.
Pero, en el fondo,
para algunos,
vive en todos los rincones.
Ella es soledad,
tu fiel compañera,
la que quieras o no,
siempre te espera.
Nota del autor
La soledad siempre ha sido un tema presente en mi vida, y ahora que estoy experimentando con la poesía, pensé que sería sano dedicarle unas palabras e incluirla en mis “Pensamientos.”
Hay días que se sienten más pesados que otros y este poema fue escrito uno de esos día.
“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa.”
(Isaías 41:10 NTV)
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